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Los 5 sentidos - Mira
LA TURÍN QUE SE VE A SIMPLE VISTA

Los lugares que no hay que perderse
Hay muchas cosas en Turín que se ven a simple vista y que se pueden explorar fácilmente. Empecemos la visita a la ciudad.

MOLE ANTONELLIANA

Via Montebello, 20
Es el símbolo de la ciudad. El edificio más apreciado por los turineses fue iniciado por Alessandro Antonelli en 1862 y debía ser una sinagoga pero el proyecto original sufrió numerosas modificaciones, en particular la inserción de la bóveda con la altísima aguja que llevó los entonces 47 metros de altura a los actuales 167. Por motivos del presupuesto en 1867 el edificio fue cedido al Ayuntamiento que, en 1900, colocó sobre la cima el genio alado. En 1905, el genio fue abatido por una violenta lluvia. Desde entonces sobre la cima destaca una estrella. Tras numerosas intervenciones de consolidación y restauración en épocas diferentes, en 1996 se realizaron las nuevas estructuras internas y se definió su destino como Museo del Cinema.

CALLES Y PLAZAS

Piazza San Carlo
Es el gran salón de Turín, una de las más elegantes y espaciosas plazas de Italia. Primero llamada Piazza Reale, durante la ocupación francesa se convirtió en la Place Napoléon.
Los lados mayores están porticados; en el lado septentrional se pueden admirar los edificios de Vittozzi y el lado meridional está dominado por las dos iglesias gemelas de San Carlo y Santa Cristina (foto). En el centro de la plaza está la famosa estatua ecuestre de Emanuele Filiberto, conocida por los turineses por 'l caval 'd brons (foto), inaugurada en Turín el 4 de noviembre de 1838 y rápidamente escogida como icono de la ciudad. En un arco del Palazzo dell'Accademia Filarmonica se puede aún ver en el muro una bala de cañón lanzada por los franceses en la Turín sitiada de 1706.

Piazza Vittorio Veneto
Fue inicialmente dedicada al rey Vittorio Emanuele I. Proyectada por Giuseppe Frizzi en 1825, la plaza tomó su nombre actual después de la victoriosa batalla de la Primera Guerra Mundial. Pero para los turineses es simplemente la Piazza Vittorio. Es la continuación de la Via Po del siglo XVII y se proyecta hacia la colina de Turín, marco ideal para una de las más grandes y fascinantes plazas de Europa.

Piazza CastelloPiazza Castello
La construyó Ascanio Vittozzi bajo las órdenes de Carlo Emanuele I en función de las sedes del poder saboya. Está completamente porticada, con la única excepción del pequeño trozo de la iglesia de San Lorenzo y del Palazzo Reale. A los pórticos antiguamente se les llamaba "della fiera" ya que en ellos se podía "mercanteggiare nei giorni stabiliti" (hacer el mercado en los días establecidos).

Via Garibaldi
Toda la historia de Turín transita por esta calle rectilínea de más de un kilómetro que desde la Piazza Castello conduce a la Piazza Statuto. La que tiempo atrás se llamaba la Via Dora Grossa es ahora la calle peatonal más larga de Europa.

Via Roma
Antes llamada la Via Contrada Nuova, esta larga arteria rectilínea completamente porticada enlaza la Piazza Castello con la estación de Porta Nuova. Las obras de reestructuración de la calle empezaron en 1926 y se terminaron en 1931. Hoy es el lugar más elegante de la ciudad.

Via Pietro Micca
Es de 1885 y fue deseo del alcalde unir las plazas Castello y Solferino. Se llamó inicialmente la Diagonale, porque era la primera calle del centro urbano que interrumpía la planta ortogonal. Algunos de sus edificios son del más auténtico estilo modernista.

Via Po
Surgió en un barrio de pescadores y obreros que trabajaban la cal y fue ampliada por deseo de Carlo Emanuele II con un proyecto de Amedeo de Castellamonte en el siglo XVII. Era lo bastante ancha para permitir el tránsito de tres carrozas alineadas contemporáneamente en los dos sentidos. Entre los palacios dignos de mención se encuentran el Palazzo dell'Università en la Via Po 17, y el Palazzo degli Stemmi en la Via Po 33.

IGLESIAS Y PALACIOS

Basilica di SupergaBasilica de Superga (foto)
Como en un trono sobre la colina de la ciudad, en el punto más alto, se halla la Basílica que el rey Vittorio Amedeo II hizo construir para agradecer a la Virgen María  la victoria contra los franceses en 1706.
Proyectada por Filippo Juvarra en 1717, está alineada asimétricamente con el Palazzo Reale (foto) de la Piazza Castello y con el Castillo de Rivoli. Merece la pena visitar el subsuelo, donde se encuentran las tumbas de numerosos miembros de la familia real, de Vittorio Amedeo II a Carlo Alberto. Sobre la parte posterior el 4 de mayo de 1949 se estrelló el avión que traía de vuelta de Lisboa al equipo de fútbol del Grande Torino. A los campeones y a sus acompañantes muertos en el accidente está dedicada una lápida.

Palazzo Madama
Situado justo en el centro de la ciudad, en la Piazza Castello, es uno de los edificios más antiguos y "camaleónicos" por las transformaciones de formas y cambios de funciones que ha tenido. Puerta de entrada de la ciudad en época romana, castillo y Palacio señorial en la Edad Media, fue elegido residencia real a principios del siglo XVII. Y fueron las damas las que marcaron su historia. La pionera, Bianca de Saboya, aquí celebró su boda con Galeazzo Visconti en 1350. Maria, hija de Emanuele Filiberto, vivió entre sus muros hasta su muerte, en 1580. Por último la "Madama", Maria Cristina de Francia, madre de Carlo Emanuele II, hizo de él la sede del poder en el siglo XVII y decidió mejorarlo. Es de Filippo Juvarra el mérito de haber diseñado la suntuosa fachada barroca que da a la Via Garibaldi.

Castello del ValentinoPalazzo Reale (foto)
Se encuentra en la Piazzetta Reale pero da también a la Piazza Castello, la residencia oficial de los Saboyas, iniciada en el siglo XVII. Patrocinó su construcción también la Madama Reale en 1645 y alcanzó las dimensiones y el máximo esplendor con Vittorio Emanuele II y Umberto I a finales del siglo XIX. Grandes artistas contribuyeron a su realización, de Vitozzi a Morello, de Juvarra a Alfieri. Los estilos que caracterizan el palacio son tres: barroco, rococó y neoclásico.
Fue abandonado por la familia real en 1946, después del Referéndum en el que se eligió como forma de gobierno la república. Actualmente es posible visitar los apartamentos reales ricamente decorados.

Castillo del Valentino (foto)
Sobre la orilla del Po, a las puertas del Parque, surge este castillo, símbolo del poder y del gusto de los Saboyas.
Comprado por Emanuele Filiberto en 1564, pasó a las manos de Carlo Emanuele I y después de Maria Cristina di Francia, que confió su completa restauración en 1630-1660 a los arquitectos Carlo y Amedeo de Castellamonte. Cuando se terminaron las obras, la Madama Reale se estableció allí con su corte y el castillo se animó con numerosas fiestas.

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