| ITINERARIO | 2 | |
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El punto de partida de este itinerario, que se puede recorrer andando, es piazza Castello, delante de la lglesia de San Lorenzo. Enfrente tenemos la fachada del Teatro Regio detrás del cual asoma la aguja de la Mole Antonelliana. En el centro de la Piaza se levanta imponente el Castello también llamado Palazzo Madarna porque fue habitado, ampliado y embellecido, por las dos Madame Reali, Maria Cristina de Orléans y Giovanna Battista di Savoia Nemours. Para la primera Carlo di Castellamonte construyó el Salone degli Svizzeri (Saion de los Suizos), en donde se reunió el Senado del Reino de Cerdeña desde 1848 a 1861 y del Reino de Italiá desde 1861 a 1864, para la segunda Juvarra construyó la fachada y la escalinata monumental. Actualmente el Castello es la sede del Museo civico di Arte Antica, con riquísimas colecciones. Delante del Castello está la estatua del Alfiere dell'Esercito Sardo (Alférez del Ejercito Sardo), de Vincenzo Vela, que los Milaneses regalaron a Turín en 1857. Entramos en la Iglesia de San Lorenzo, obra de Guarino Guarini: la Iglesia es poco llamativa porque no tiene fachada, pero posee una espléndida cúpula y un interior riquísimo y armonioso, que se puede considerar una de las obras maestras del barroco religioso en Europa. Saliendo de la lglesia cruzamos la verja de hierro fundido de 1841, obra de Pelagio Pelagi, que separa la piazzetta Reale de la piazza Castello. Las dos estatuas de los Dióscuros (de Abbondio Sangiorgio) hacen la guardia en la entrada. En frente de nosotros tenemos la elegante y compuesta fachada del Palazzo Reale (Carlo y Amedeo di Castellamonte, 1658), que fue durante dos siglos la residencia de los Saboyas y actualmente es un museo, una de las moradas reales más suntuosas de Europa. Trabaiaron en los siglos XVII, XVIII y XIX numerosos artistas importantes y en él están representados tres estilos: barroco, rococó y neoclásico. Detrás del palacio, que encierra en el centro un patio cuadrado desde el que se aprecia una perspectiva de la cúpula de la Capilla della Sindone, se extienden los giardini reali /jardines reales), que, diseñados por el arquitecto Le Nôtre, están actualmente reducidos, lamentablemente, a una tercera parte de sus dimensiones primitivas. Allí se encuentra la hermosa fuente rococó de Simone Martinez, sobrino de Filippo Juvarra. Retrocedemos, volvemos a cruzar el patio y, saliendo del Palacio, vemos a nuestra izquierda un edifico sobrio que es la continuación del Palacio Real. En la pianta baja tiene su sede la Biblioteca Real, riquísima de libros valiosos, en dende se conservan también 2000 dibujos, entre ellos el Autorretrato de Leonardo da Vinci y el Código sobre el vuelo de los pájaros. En el piso de arriba está la Armería Real, la segunda en Europa, con armas y armaduras de gran valor que son verdaderas obras de arte. Desde la loggia que da a piazza Castello, Carlo Alberto declaró la Primera Guerra de lndependencia el 23 de marzo de 1848. Saliendo del Palacio en la piazzetta Reale, giramos a la izquierda, dirigiéndonos hacia el Teatro Regio: sólo queda la fachada del teatro del siglo XVIII de Benedetto Alfieri que conoció los estrenos de muchas óperas famosas y contó con directores como Arturo Toscanini. Después de que un incendio lo destruyó, en 1936 fue reconstruido por el arquitecto Mollino y recentemente se ha añadido una verja de Umberto Mastroianni. Junto al Regio está el Palazzo degli Archivi, que Juvarra construyó para Carlo Emanuele III; en 70 kilómetros de estanterías están colocados en orden los documentos de la historia de los Saboya y de Italia. Pasamos por via Po, que une piazza Castello con el río: en el fondo de esta calle, pasada la piazza Vittorio Veneto, la neoclásica lglesia de la Gran Madre di Dio cierra la perspectiva como una verdadera quinta escena. Pasamos delante dei Café Mulassano, pequeño y recogido, pero precioso, en donde se rodaron peliculas como "Piccolo Mondo Antico" (Pequeño Mundo Antiguo) y "Addio Giovinezza' (Adiós Juventud). Cruzamos la Galleria Subalpina (1874) de Pietro Carrera, en la que encontramos el famoso local histórico Baratti e Milano y salimos a la piazza Carlo Alberto, dominada por la imponente fachada del siglo XIX del Palazzo Carignano, que está en frente de la de las ex-escuderias y orangeries, actualmente convertidas, después de haber sido bombardeadas, en la Biblioteca Nazionale. A nuestra izquìerda en la esquina de via Cesare Battisti con via Carlo Alberto, está la casa de Nietzsche: aquí vivía el filósofo durante su estancia turínesa. En el número 9 de la cercana via Bogino está el barroco Palazzo Graneri de Baroncelli, que desde 1858 es la sede del Circolo degli Artisti. En el centro de la plaza está el monumento de Marocchetti a Carlo Alberto, padre del primer Rey de Italia; el Rey está rodeado de un granadero, un lancero, un tirador y un artiliero. Giramos a la derecha en via Cesare Battisti bordeando el Palazzo Carignano: se aprecia bien la diferencia entre los ladrillos del edificio del siglo XVII y la arte construida en el siglo XIX para tener un Aula del Parlamento bastante grande como para acoger a los representantes de las diferentes regiones italianas. Ahora estamos en la piazza Carignano, que recuerda el glorioso periodo del Risorgimento, en el que Turín era la meta de patriotas de todas partes de Italia y el Palazzo dei Principi di Carignano era la sede del Parlamento Subalpino, después Parlamento Italiano: el aula se puede ver dentro del Museo Nazionale del Risorgimento Italiano. Se piensa al periodo en el que a Cavour, el Ministro tejedor de la unidad nacional, le gustaba sentarse en el Cambio, que se encuentra en frente del Palazzo Carignano, y que en aquella época era un café - después del traslado de la capital a Florencia y después a Roma se convirtió en un restaurante - y en el Teatro Carignano actuaba Eleonora Duse. En el centro de la Plaza se levanta el monumento a Gioberti. Otro imponente edificio se asoma a la Plaza: es el Palazzo dell'Accademia delle Scienze, que es también la sede del Museo Egizio y de la Galleria Sabauda. Es interesante notar la diferencia entre el Palazzo dell'Accademia delle Scienze y el Palazzo Carignano: ambos son de ladrillo cocido, barrocos y del mismo periodo (los diseños son de 1679), son obra del mismo arquitecto, el teatino (3uarino Guarini. Pero él encargo fue diferente. El Palazzo dell'Accademia delle Scienze le fue encargado por los Jesuitas, que querían construir un colegio para los hijos de los nobles y por lo tanto es más sobrio, Palazzo Carignano fue construido por los Principes de Carignano y es, por consiguiente, mucho más movido y elegante. Presenta una bellísima fachada ondulada que alterna la linea cóncava y la convexa y en las ventanas del piso noble se ve la silueta de un indio, como recuerdo de la ayuda dada por los Carignano a los Franceses contra los Iroqueses en Canadá. En el interior hay todavía unas salas con unos bellísimos frescos. Aquí nacieron dos Reyes, Carlo Alberto y Vittorio Emanuele II. Recorremos un tramo de via Accademia delle Scienze y giramos a la izquierda en via Maria Vittoria. Estamos en la plazoleta de la lglesia de San Filippo, que tiene una sola nave, la más grande de turín: allí trabajaron muchos arquitectos entre los cuáles podemos citar Guarino Guarini, Michelangelo Garove y Filippo Juvarra, al que se debe el diseño de la fachada y de la sacristía. En frente de la iglesia está el Palazzo Asinari di San Marzano cuyo atrio escenográfico es un espléndido ejemplo de la riqueza artistica de la ciudad. Un poco más allá, en el número 12 de via Maria Vittoria, está el Palazzo dal Pozzo della Cisterna - actualmente sede de la Administración Provincial de turín - en donde nació Maria Victoria que, esposa del Duque de Aosta, fue por breve tiempo Reina de España. Retrocedemos y volvemos a la piazza San Carlo, denominada el "salón de Turín", a menudo comparada por su aspecto armónico con la Place Vendóme de París. En epoca romana estaba 'fuera de las murallas'. Su construcción se debe a Carlo di Castellamonte, que la diseñó en 1637. Fue sede del mercado del grano y plaza de armas, en ella se celebraban fiestas y carruseles hístóricos e incluso una batalla naval. En el centro de la Plaza está el monumento a Emanuele Filiberto de Marocchetti (1831- 38), llamado "'l Caval 'd Brons". Importantes familias nobles tenían aquí sus casas; el Palazzo Solaro del Borgo, en el número 183, es el más suntuoso. Fue sede de la Academia Filarmónica, que después dió origen al Conservatorio y que es todavía sede del esclusivo Circolo del Whist, fundado por Cavour. Hacia el norte, con forma de T, se abre la Galleria San Federico, de 1856 (arquitecto Panizza). En donde ahora está el cine Lux estaba en el siglo XIX el Café la Meridiana, frecuentado por artistas y literarios, entre los que se encontraba De Amicis. En la plaza hay varios locales históricos: el Café San Carlo, de 1822, frecuentado por políticos, literarios, artistas, Stratta, que conserva el letrero de proveedor de la Familia Real, el Café Torino. Hacia el Sur, la plaza se cierra con dos iglesias barrocas: San Carlo, que se inició en 1619 pero que tiene una fachada del siglo XIX y Santa Cristina, de Carlo de CasteliaMonte, pero con fachada de Juvarra. Antes de que se edificaran los actuales soportales, que se remontan a los años 193O-1936, via Roma tenía la misma anchura que la distancia entre las dos iglesias. En via Santa Teresa número 5, está la lglesia de Santa Teresa, cuya primera piedra fue colocada por Cristina de Orléans en 1642. Un poco más allá, en el cruce con via San Tommaso, estaba en epoca romana la Porta Marmorea, a través de la cual entraban en la ciudad quienes venían de Roma. Volvemos debajo de los soportales de la piazza San Carlo y proseguimos en dirección a Porta Nuova. Nada más pasar la piazza San Carlo está la piazza CLN, con las dos fuentes que representan el Po y la Dora, dos de los cuatro ríos turíneses. A nuestra izquierda está el Palazzo Brícherasio, sede de exposiciones de arte contemporáneo. Llegamos a la piazza Carlo Felice, en donde se extienden los jardines Sambuy y se encuentra la histórica confitería Avvignano. En frente tenemos la Estación de Porta Nuova, con una hermosa fachada, obra de Ceppi y Mazzucchetti. Fue una de lás primeras y de las más bellas estaciones italianas. Podemos volver a la piazza Castello dando un bonito paseo por debajo de los soportales de via Roma, admirando los escaparates de las tiendás. |
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