Torino Turistica


Turín de noche

Después de cenar, la ciudad ofrece muchas posibilidades: quedar para charlar en un local étnico o vinatería del centro, buscar un lugar donde poder bailar con los amigos hasta tarde, o bien dar un paseo por las calles de Turín que, sobre todo en las noches de verano, se llenan de gente y de locales al aire libre.

Las zonas a las que se puede ir son muy variadas: en las orillas del Po, los famosos Murazzi y los también frecuentados Imbarchi en el Parque del Valentino; los antiguos almacenes ferroviarios Docks Dora; la zona histórica del Quadrilatero Romano, también conocida como “Fornelletti”.

Erigidos en la época napoleónica, los Murazzi son los diques que encauzan el Po desde el puente Vittorio Emanuele II de la plaza Vittorio Veneto al puente Isabella de la calle Vittorio Emanuele. Sobre todo en verano, los viejos almacenes situados a lo largo del río reflejan la naturaleza dinámica de la ciudad, y albergan locales, galerías de arte y disco-pubs donde es posible escuchar música y beber uno de los muchos originales cócteles creados debajo de la Mole, y al mismo tiempo bailar.

Las orillas del Po son también un marco muy sugerente para un aperitivo o un paseo, tomando un helado entre puestos de productos artesanales y terrazas.

Entre estos últimos, que ofrecen un amplio elenco de alternativas a los distintos gustos y tendencias de turineses y no turineses, los más conocidos son: Olé Madrid (disco-pub, pizzería), Pier 7-9-11 (discoteca), Jammin’ (discoteca), l’Alcatraz (discoteca, aperitivo musical, exposiciones...), Puddhu bar (disco-pub). Además, es posible pasar una velada en The beach (discobar que también organiza eventos, como presentaciones de libros y exposiciones), en el Doctor Sax (discoteca, círculo Aics) o en tantos otros locales que concurren las zonas de Murazzi y de la plaza Vittorio Veneto.

Todos los locales de la zona han dado vida a una asociación llamada "Associazione sviluppo dei Murazzi" (asociación de desarrollo de los Murazzi), que se ocupa de la organización de eventos, presentaciones de libros, conciertos, animaciones y arte, para el desarrollo y la imagen de la zona.

Todavía a lo largo de los diques del Po, en el interior del Parque Valentino pasado el puente Isabella, en el trecho paralelo a la calle Massimo d’Azeglio, los viejos puntos de atraque han conocido una transformación que les ha llevado, en los últimos años, a convertirse en uno de los puntos de encuentro más frecuentados en las noches de verano. Esta es la zona conocida como Imbarchini.

Lo mismo ha sucedido con el Quadrilatero Romano. En la zona Fornelletti, centro histórico de la capital de los Saboya, se han abierto muchísimos locales, la mayoría de los cuales son de tipo étnico, en parte por la proximidad de Porta Palazzo, zona donde en los últimos años se han concentrado los flujos migratorios extranjeros. En un cuadrado ideal que tiene como lados Vía Garibaldi, peatonal, al Norte, en el este vía XX Settembre, al sur la plaza de la Repubblica, y al oeste la vía Bligny, se concentran cafés literarios, locales magrebíes, bares de tapas mejicanos, trattorie y vinaterías típicamente italianas. Particularmente, la zona entre la vía S. Agostino y vía de las huérfanas, constituye un lugar de encuentro de las diferentes culturas y realidades que componen la capital piamontesa.

Los locales en los que puede transcurrir una noche turinesa son muchos y están en diferentes zonas de la ciudad, con lo cual sería imposible nombrarlos todos. Podemos citar las discotecas Hennesy, Pick-Up, Rock City, y también Aeiou, que organiza noches temáticas a partir de la cena, o Lobelix, un clásico bar americano perfecto para antes de la discoteca o también – de día- para un aperitivo en la bonita plaza Saboya. Y por supuesto, Hiroshima Mon Amour, uno de los locales culturales más emblemáticos de la ciudad, cuyos escenarios han visto actuar los más grandes de Italia y del mundo. Resumiendo, las alternativas para salir hasta tarde en Turín son muchas y para todos los gustos. La mejor manera de acabar con el mito de una ciudad sin “movida” es... ¡venir!