Comune > Turismo e promozione > Torino Turistica (Español) > Curiosidad > Pòrticos, Paesos y Verde en Turin
Turín, desde siempre conocida como ciudad salón, parece estar hecha para pasear con calma por sus calles y sus plazas y admirar en su centro histórico los muchos y refinados locales antiguos conservados con gran cuidado; se puede dar un larguísimo paseo gozando de una de las características que la distingue, esto es los pòrticos.
Turín es la gran ciudad de los pórticos; éstos se extienden a lo largo de más
de 16 km. Desde los grandes y bellísimos del centro, empedrados en gris
(Via Po), o en mármol (Via Roma ), para unirse a los más modestos y
genuinamente funcionales de los barrios periféricos,
son una característica arquitectónica urbana única
por extensión y desarrollo en las calles, avenidas
y plazas.
Los pórticos, salvaguardando de la lluvia y el sol, se prestan al paseo
apacible y a las terrazas, constituyendo por tanto lugares útiles y
agradables de aglomeraciones sociales.
Turín conoce el pórtico a finales de la Edad Media
(era un ejemplo la Piazza delle Erbe, ahora piazza Palazzo di Città),
pero no fue hasta el inicio del siglo VII que el pórtico se
convirtió en elemento de importancia: lo constata la ordenanza
del 16 de junio de 1606 de Carlos Emanuel I, que se refiere
específicamente a la construcción de Piazza Castello con el
proyecto de Ascanio Vitozzi. Más tarde se construye con
pórticos la Piazza Palazzo; en 1756 Benedetto Alfieri retoma
y activa el proyecto de los nuevos pórticos en la plaza Palazzo
di Città.
En el siglo XIX otros espacios porticados se suman a los existentes:
plaza Vittorio Emanuel I (ahora Piazza Vittorio Veneto) obra del
arquitecto Frizzi (1823), después plaza Carlo Felice, arquitecto
G. Lombardi (1830) e ingeniero Carlo Promis (1850), y tambien
Piazza Statuto obra del ingeniero Bollati (1864) que caracterizarán
el viejo centro turinés encerrado entre el Po y las calles erigidas
en la antigua muralla bastoniata.
Los pórticos de la avenida Vittorio Emanuele II y avenida Vinzaglio,
por las calles Sacchi, Nizza, Roma, Cernaia y Pietro Micca constituían
un anillo peatonal comunicando la Estación Central de Puerta Nueva y
la de Puerta Susa.
Una curiosidad histórica: los pórticos de la via Po en el lado izquierdo
no tienen solución de continuidad, o sea prosiguen incluso en el cruce
de las calles; esto es debido a la exigencia de salvaguardar
ininterrumpidamente de la lluvia el paseo de los Reales desde
Piazza Castello hasta el Po.
Turín tiene unos 320 km de paseos arbolados. Las plantas de los paseos
son unas 65.000, de las cuáles 20.000 son plataneros, 8.000 tilos, 4.000
arces, 3.500 castaños, 3.000 bagolari (olmos blancos), 2.500 olmos siberianos,
además de abedules, carpes, cerezos, fresnos, noguerales, tulíperos, pinos,
avetos, robles, etc. Por lo menos otras tantas especies se hallan en sus parques y jardines.
La historia de los paseos turineses toma consistencia en 1808 cuando el consejo de los
ediles definió el plano general, y en particular, se desarrolla en 1814 con el
urbanista arquitecto Lombardi, pero ya en el siglo XVII las grandes avenidas
de comunicación con las residencias sabaudas eran largas rectas arboladas.
Los proyectos se fueron refinando y en 1817 se deliberó la formación de aquellas
amplias avenidas que rodean la ciudad.
La ejecución del proyecto urbanístico avanzó por ensanchamientos, con
el espíritu de dar a la ciudad un aspecto más agradable y al mismo tiempo más grande.
Turín es la ciudad italiana más rica en zonas verdes, tiene más de 15.500.000 m2 (unos 15 m2 por habitante), seguida de Roma (10), Milán (9), Palermo (5), Bari (3), etc. Turín tiene veinticinco parques urbanos y zonas de colinas: el más famoso, como es sabido, es el de Valentino (500.000m2), el más grande es el de Pellerina (840.000m2, que es además el parque urbano más grande de Italia). Globalmente, las zona verde de Turín dispone de más de 150.000 árboles de unas 85 especies.
Sería deseable que la cultura del verde, entendida como armonía del espíritu y de la estructura urbana, fuese apoyada por muchos ciudadanos que a menudo, no conocen ni los nombres de estos silenciosos y saludables compañeros que decoran y embellecen Turín.